jueves, 29 de junio de 2017

Día de fiesta y diversión? Por qué se celebra el Orgullo LGTBI




El Orgullo LGTBI ha ido adquiriendo a lo largo de los años una imagen muy colorida de fiesta, cánticos y personas que NO son lgtbi llevándose parte del protagonismo. Bien, la celebración del Orgullo es mucho más que salir a la calle a pasarlo bien entre banderas arcoiris: el Orgullo significa conmemorar los disturbios ocurridos en Stonewall el 28 de junio de 1969 en NY, celebrar nuestro derecho a ser como somos y visibilizarnos.

Stonewall era un pub que solía ser frecuentado por homosexuales, trans y demás personas que se salían de la norma. Ese lugar pretendía ser un espacio seguro para elles, sin embargo, las redadas policiales no eran pocas: policías entraban y atentaban contra las personas del colectivo LGTBI por el mero hecho de serlo. Llegando al punto de lo siguiente: En una intervención común, las autoridades solicitaban las identificaciones de los asistentes y revisaban los genitales de las personas que usaban prendas consideradas femeninas para cerciorarse de su sexo; si se trataba de mujeres trans, eran detenidas.(http://desastre.mx/internacional/los-disturbios-de-stonewall-o-de-como-estallo-el-orgullo-lgbt/) Fue el día 28 de junio de 1969 cuando las mujeres trans, los gays, las lesbianas y demás personas no-normativas se revelaron contra una redada policíaca.
Tras los disturbios de Stonewall, los gais y lesbianas de Nueva York hicieron frente a obstáculos de índole generacional, de clase y de género para formar una comunidad cohesionada. A los seis meses se habían creado dos organizaciones de activistas gais en Nueva York, con objeto de realizar protestas de confrontación, y además se fundaron tres periódicos para promover los derechos para gais y lesbianas. En pocos años se fundaron organizaciones de derechos homosexuales a lo largo de todo Estados Unidos y a nivel internacional. (https://es.wikipedia.org/wiki/Disturbios_de_Stonewall) Y ya al año siguiente tuvieron lugar las primeras marchas del Orgullo en NY y en LA, que se fueron estendiendo a otras ciudades y a otros países hasta nuestros días.


Como podemos ver, el Orgullo nació como una lucha: marchas reivindicativas por nuestros derechos humanos y en contra de la discriminación lgtbifóbica. Aunque desde entonces se hayan creado leyes en diversos países para tratar de erradicar estas conductas homófobas, bifóbicas y tránsfobas, todavía queda mucho por hacer. Y es que aún existen 72 PAÍSES que criminalizan la homosexualidad con penas de cárcel e incluso la condena a muerte en algunos.

Os animo a investigar y echar un ojo a las fuentes que os he ido dejando a lo largo de la entrada. 

La diversidad no debería ser delito. 

sábado, 11 de marzo de 2017

Volando al aire libre


Las lucecitas que se quedan atrapadas en la retina tras mirar directamente al sol pueden resultar incómodas. A veces molesta esa sensación de no ver bien al completo. Incluso puede introducir en ti cierta culpabilidad por haber mirado. Por haberte hallado cara a cara con el sol, firme en lo alto. Otras veces, no causan tal mal, o al menos un mal menor. Están ahí como recordatorio de tu atrevimiento... lo cual, si valió la pena, no es algo de lo que debas arrepentirte.

Los coches circulando uno tras otro. Diferentes siempre en algo, iguales debido a su monotonía. Con alzar la vista a la izquierda podía verlos pasar. Se oía también, claro. Aunque a veces emitían silencio. Silencio..? Silencio porque no me decían nada. Desde mi posición alcanzaba a ver sólo los que iban hacia un sentido, lo cual me transmitía esa sensación de homogeneidad ya citada. No importaba el tamaño de cada uno, ni su color o velocidad; parecían uno.

La brisa me acariciaba los brazos al tiempo que me echaba el cabello hacia los ojos; como intentando darme una sorpresa. Me recogía el pelo y seguía mirando a lo alto, sin importar que algún rayo del sol se cruzase con mi búsqueda. El ir y venir de vehículos tampoco parecía ser una distracción, más bien formaba parte del sonido de fondo... apenas imperceptible para mí.

La hierba relucía en el terreno. Me sentía segura caminando sobre ella. A ratos me venía obligada a bajar la vista y comprobar que podía avanzar sin problema. No estaba recién cortada; no percibía ese olor a verde inconfundible luego de pasar el cortacésped, sin embargo, tampoco estaba descuidada. Crecía. Crecía fácilmente al sol, y con dificultad entre los bambúes.

Y llegaban. A veces de una en otra, otras veces en pareja. Volaban sin límites bailando en lo alto. No podía evitar seguirlas con la mirada y estirar el brazo con la esperanza de que alguna se acercara. Y así sucedía. Así sucedió en alguna ocasión. Aterrizaban en mi mano y sentía su leve cuerpo por unos segundos.

Cuando no las buscaba por el cielo, lo hacía por el suelo. Observaba atentamente los tonos de gramón, las flores y arbustos, con intención de captar sus sombras. Y si aparecía un reflejo suyo, inmediatamente la captaba en el cielo.

Habrá quien se sorprenda al verlas; volando aparentemente sin rumbo. Yo por mi parte, las estaba esperando. Aguardaba a que llegasen en días soleados. Y así poder observar como marcaban sus trayectos: se posaban en los mismos lugares, como yendo en círculo. Pero sin atarse.

Hay momentos en los que desearía ser una mariposa. 
Una mariposa...



...volando al aire libre.

domingo, 5 de marzo de 2017

Niños con vulva y niñas con pene



Estos días se ha estado difundiendo y sobre todo criticando un autobús de la organización ultracatólica HazteOír debido a que difundían un mensaje de contenido transfóbico. Éste decía:
Los niños tienen pene; las niñas tienen vulva. Que no te engañen.
Lo mostraban tintado en su autobús y lo repartían con folletos en escuelas -sin tachar, obviamente- de forma que negaban la existencia de niños y niñas trans.

A mí personalmente me ha sorprendido un poco ver tal mensaje tintado en un autobús recorriendo ciudades, pero no tanto en mensaje en sí. Y por qué? Porque es lo que muchísima gente que no comprende la transexualidad piensa. Y es que ya desde peques nos enseñan mediante discursos y libros de texto con contenido cisexista (*) de forma que vemos en una página anatomía femenina y en otra anatomía masculina. Esto hace que crezcamos con la idea de que los hombres tienen un cuerpo y las mujeres tienen otro cuerpo. Sin embargo, la realidad es mucho más diversa.

(Cisexista: el cisexismo consiste en dar por hecho que las personas son cisgénero. Una persona es cis/cisgénero cuando su identidad de género se corresponde con su género asignado al nacer. Es decir, se es cisexista cuando se invisibiliza la transexualidad) 

Os dejo una imagen que me sacó una sonrisa:



Esta imagen fue publicada en Facebook desde la página I am totally that mum. Esa niña que veis portando un cartel que dice algo así: yo soy la persona transgénero que da tanto miedo de la cual los medios te advirtieron. Es una niña trans que ha tenido la valentía de salir a la calle a concienciar a las personas; a más de 200 personas según pone en el post. Y es que es muy necesario concienciar a la población para que comprendan que la transexualidad existe y que no es algo de lo que asustarse.

Yo sé de la existencia de personas trans, con las que hablo sobre todo por redes sociales. Me han contado historias muy duras que se podrían haber evitado si la población se parase a analizar los valores que se nos enseñan. Sé que son gente normal, que es absurdo preguntar esa persona es trans o es normal? No, esa persona es trans y es normal. O es cis y es normal. Porque ser una cosa u otra ya debería de verse no como algo extraño sino como una realidad que es.
Otro punto a tener en cuenta: no se le debe decir a los niños que no saben lo que son. Necesitan que se les escuche y que no se les niegue su identidad. Te puede llamar la atención, porque si tú crees tener una hija y te dice que es un niño, tu primer impulso puede ser decirle que eso no es así. E incluso esa personita que te está diciendo que no es niña, probablemente intentará ser niña porque es así como su entorno lo trata nada más nacer.
Importante: un niño trans no se hace niño; ya lo es. Él no se hace hombre por expresar lo que siente, vestirse como se sienta cómodo o modificar su cuerpo si es lo que quiere. Del mismo modo que una niña trans no se hace niña por expresarse tal y como es ella misma; ya lo es. Una mujer trans no se hace mujer; lo es. Hay tantos cuerpos como personas. Y nuestra identidad de género está en nuestro interior.

L'ESSENTIEL EST INVISIBLE POUR LES YEUX

viernes, 10 de febrero de 2017

Rabia contenida y alegría enzarzada: por qué me hice vegetariana



Me gustaría mostraros una parte de mí para que podáis ver por qué pienso que contar con perspectiva animalista es tan importante, algo que debería estar extendido a todas las mentes. Por aquí leeréis reflexiones y experiencias. Quizás con esto pueda responderos a la cuestión:
 Por qué me hice vegetariana
Lo cierto es que podría hacer una lista con razones por las cuales llevar un estilo de vida vegetariano o vegano te beneficia a ti y a tu entorno. Podría enumerar esas razones adjuntando vídeos despiadados de personas sin empatía hacia los animales, vídeos donde se les encierre y se les prive de vivir sus vidas, vídeos donde los animales son sólo mercancía para la industria cárnica y láctea... lo cual me parece motivo de sobra para replantearse comerlos. Sin embargo, he optado por escribiros recuerdos que han influído en el respeto que siento por ellos y por si os entra curiosidad por probar cosas nuevas, unos enlaces con recetas gratuitas hacia el final.
Así que, os cuento mi caso personal para daros la oportunidad de poner vuestros pies en mi perspectiva durante unas líneas:

   Desde pequeña he adorado a los animales. Desde saltamontes, perros, gatos, gallinas... hasta admirar los animales salvajes que veía en documentales. Con gatos sobre todo, he podido observar como cada uno es diferente. Siempre me ha encantado acariciarlos y cogerlos en colo (no sé como no se hartaban de mí...) con su ronroneo de fondo. Sus rostros. Sus expresiones son fascinantes. Pueden facilmente mostrarte calma, inquietud, sorpresa... incluso miedo. Por cosas así yo era consciente de que no eran tan diferentes a mí. Yo también podía asustarme, sorprenderme, relajarme... y sentirme a gusto junto a ellos. No sé si conocía la palabra empatía, pero la he ido descubriendo con ellos.
   No todo han sido buenos momentos, aun recuerdo el dolor y confusión que sentí cuando, sin querer, maté un saltamontes que cogí en mi jardín. Quizás otros niños lo verían como un bicho y nada más, pero a mí me dolía haberle hecho daño sin motivo alguno... todo por no haber tenido cuidado. Nunca lo habría hecho adrede. Como tampoco me vería capaz para matar... yo que sé, un cerdo? una vaca? un ternero? para alimentarme. Sin embargo, en mi plato estaban. Pero claro, yo sólo veía comida.
   Y... qué quieres ser de mayor? Pintora o veterinaria. (Pregunta impertinente imposible de hacer desaparecer) Como no, yo tenía como opción sanarlos, cuidarlos, protegerlos.
A medida que crecía, no me costó mucho cogerle desprecio a los zoos. Recuerdo colarme en el de mi ciudad y observar como un carnero se daba golpes contra las rejas de su celda. No estaba en su hogar, sino en una cárcel de animales no-humanos. Espectáculos con delfines que a ojos de los turistas parecen atractivos pero... y ellos? han decidido estar ahí? Semejantes son los paseos a lomos de un elefante en Tailandia... lo mismo, es utilizarlo, es quitarle una parte de su esencia; no es libre.
   Tardes soleadas en mi jardín. Observo las abejas y abejorros adentrarse en las flores, siempre sin causarles daño alguno. Me acercaba tanto como podía. Les sacaba fotos detalle sin utilizar el zoom. Jamás me han picado en mi jardín.
   Tardes de estudio en las que optaba por pasar unas horas con los apuntes en el jardín, al aire libre. Siento un bloqueo al ver una araña enorme, parecía una tarántula en pequeñito, en la mesa en la que yo llevaba ya rato leyendo literatura o lingüística. No me marcho. Decido ponerle un nombre. Ari. La araña se llamaba Ari. Llegados a ese punto... podía yo atacarla por ser una araña, un bicho?... Era Ari, no resulta tan fácil si tiene nombre, identidad, vida. No le pregunté si quería saber mi nombre, o qué hacía por aquí... al fin y al cabo, estaba en el jardín. Apenas se movía. Estaba ahí. Sin más. No puede evitar fotografiarla. Más tarde con mis padres descubrí lo especial de sus colores: en su cuerpo había lo que parecía un dibujo de una calavera. No sé a quien pretendía asustar con eso; a mí no.

   Finales de 2015: papá, mamá, quiero hacerme vegetariana. La razón? Por los animales y que ya no me sentía cómoda comiendo carne, entre otras. (Paso a tomar menos cantidad y rechazo algunos tipos).
   Día 1 de enero de 2016: me digo a mí misma tras esas dos vieiras de primero de año, no comeré más animales. Y así ha sido.
   Febrero de 2017: más de un año siendo vegetariana. Mi dieta contiene: frutas, zumos, frutos secos, verduras, arroz, couscous, pasta de aquí y oriental, garbanzos, alubias, lentejas, empanada vegetal, setas, tofu, galletas, cereales, bebida de soja normal y sabor chocolate... ocasionalmente lácteos y huevos de corral. He aprendido a cocinar al tiempo que me hacía vegetariana y he probado alimentos que antes ni sabía que existían como la quinoa o el seitán y otros que no tomaba porque total, para qué? como por ejemplo espinacas a la crema o pimientos y calabacín sofreídos con pasta y salsa de soja. La clave es añadir alimentos a tu dieta. Y aquí aprovecho para dejaros dos enlaces que os pueden ser útiles tanto si seguís una dieta vegetariana como si no: el más reciente 50 recetas veganas gratis y otro recetario de hace unos años: Recetario_vegano_2006.
   Ahora: te pregunto, te parece un cambio exagerado que dejara de comer carne? Después de haberme pasado la infancia y adolescencia queriendo a los animales no-humanos... (y atreverme a ver vídeos de la realidad que supone para ellos todo lo que conlleva la industria cárnica...) Si te parece radical, entonces debemos ser radicales. Es preferible eso antes que la pasividad. Ahora bien, tampoco puedo imponer mi ejemplo. Yo puedo aconsejar esta dieta -que se puede llevar de mil maneras, cada cual la adapta a sus gustos-, pero sobre todo es un modo de vida, es querer madurar y experimentar cambios. Es reflexionar sobre lo que es ético y lo que no. Tú, con tus ideales y tus circunstancias, trata de hacer todo lo que esté en tu mano para causarles el menor daño posible. Los animales no-humanos no están a nuestro servicio.






domingo, 28 de febrero de 2016

Machismo interiorizado / ciencia-feminismo



A veces, consciente o inconscientemente, hacemos afirmaciones machistas. Hay quien niega la existencia del inconsciente pero... yo no creo que éste sea una mera invención. Una mente dormida en algún aspecto, puede hablar sin ser totalmente consciente de lo que está diciendo. Con esto no pretendo dar a entender que no debamos ser responsables de nuestras palabras ni de nuestros actos, sino que debemos ser prudentes a veces, y no viene mal actuar de forma espontánea otras. Lo importante es distinguir un tema delicado del que no lo es, al mismo tiempo que reflexionamos sobre nosotres mismes y nuestro alrededor. Asimismo, si alguien nos señala una actitud machista, no nos tomemos como un insulto lo que nos diga, decir algo machista no te hace machista sino continuar con dicha actitud. Cuesta darnos cuenta de dicho machismo, de ahí la frase siguiente:

<<Todo para las mujeres pero sin las mujeres>>
 A que os suena eso? Así de entrada resulta algo desconcertante... pero os aseguro que, si analizamos la frase, veremos que ocurre más de lo esperado. Y por qué comparar el lema "Todo para el pueblo pero sin el pueblo" con la mentalidad de algunas personas? A continuación os lo explicaré. 

Qué clase de hombre (con el significado de varón) está en contra de la 'ablación'? Cualquiera con el mínimo de sentido común para saber que eso es una auténtica barbarie. Pero... cuántos apoyan el feminismo? Es común oír a hombres quejarse de las feministas...
 ...esto me hace pensar que quieren igualdad... pero sin querer realmente que esta lucha sea liderada por quienes están sufriendo lo peor del machismo.
Da la sensación de que, por vivir en Occidente, aquí ya no hay machismo, es que son unas exageradas...
Si un hombre agrede a su pareja después de haberle dicho Te quiero, ahí detrás hay mucho más que sólo una discusión. Estamos ante un problema social, no afecta a casos aislados.




Esto ocurre debido al machismo interiorizado que, queramos o no, es algo que se nos enseña ya que nadie nace odiando. Nadie nace odiando a otras etnias/géneros/culturas/estéticas... Además, gracias a esta contradicción (apoyar el feminismo mostrando indignación hacia abuso a mujeres y estar en contra de este mismo movimiento pronunciando las feministas entre dientes) he podido reflexionar sobre el machismo interiorizado y la similitud existente entre la tensión feminismo-ciencia y ética-moral.

Sobre ésto último quizá sería mejor que hablase en otra entrada, pero como me gustaría haceros llegar lo que he pensado al respecto, os lo dejo por aquí ya:
La ética y la moral no son sinónimos, es más, están en constante enfrentamiento. De forma resumida podríamos definir la ética como la preservación del yo, y la moral como la preservación del grupo. Esto ocasiona que, unas veces se apoyen y, otras, una se encuentre en superioridad a la otra, llegando incluso a violar derechos humanos.

Volviendo al feminismo, éste puede estar de acuerdo con la ciencia en algunos aspectos pero no se basa en verdades científicas, sino éticas o morales. (Eso me ha hecho pensar que, un escéptico por ejemplo, sería incapaz de autodenominarse feminista(?) ) Y también, el feminismo mantiene un enfrentamiento con la ciencia ya que un movimiento que aboga por la igualdad de género no puede consentir nada que apoye (en el momento que ésto sucede) la superioridad de todo un género. Y, a pesar de todo esto, debo decir y aseguraros, que una persona puede estar a favor de la ciencia y del feminismo al mismo tiempo. Podría ser un tanto arriesgado afirmar que se necesitan mutuamente... pero lo realmente cierto es que, si queremos igualdad y avance científico, debemos buscar el equilibrio entre el feminismo y ciencia. Nadie vale menos por no ser un hombre, nadie. Por todo esto  no deben ser enemigas, sino aliadas.


Imagen de la portada de Ciencia y feminismo de Sandra Harding que trata este tema
Ciencia y feminismo es un libro que me gustaría leer, le he echado un vistazo y parece interesante. Por ahora no diré más sobre dicha obra, pero os animo a ojearla. Para concluir:


Antes de decir las feministas como algo peyorativo, infórmate sobre qué es el feminismo y, luego, piénsate dos veces si merece la pena infravalorar a tantas personas.




domingo, 14 de febrero de 2016

Color femenino



Estoy realmente segura de que si os propusiera que pensaseis en un color/en el color femenino, no habría duda de cual sería el primero que se os pasaría por la cabeza...

Un color. Éste se considera de chicas. Lo asociamos con lo femenino. Quien dijo que debía ser para ellas? Y cual era su razón?

Quisiera confesar algo: me resulta incómodo que se considere femenino mi aspecto... practicamente siempre llevo una prenda de este color, sí, pero...y qué? Me encanta. Lo llevo porque me gusta, siempre me ha gustado. Mi estética es considerada femenina y yo no me siento femenina, resulta un tanto irónico, no? Y por qué? Para mí es sólo un color más. Ni femenino, ni masculino, ni nada, uno más. Ni el concepto de femineidad va con mi cuerpo ni tampoco los colores deben tener género. Son colores que, con sus múltiples gamas, nos pueden transmitir diferentes sentimientos, sea cual sea nuestro género.



http://www.omicrono.com/2015/02/imagenes-con-todos-los-colores/

Y... citando por primera vez en la entrada el color al que nos referimos... ha sido siempre el rosa un color femenino?

En Pink and Blue: Telling the Girls From the Boys in America, la historiadora Jo B. Paoletti explica que en Estados Unidos no se usaron los tonos pastel para los bebés hasta la Primera Guerra Mundial: antes se optaba simplemente por el blanco. 
Los tonos pastel (tanto azul como rosa) también eran los habituales para los bebés europeos. Y cuando se diferenciaba, no siempre se seguía el critero actual. Los orfelinatos franceses utilizaban el azul para los niños y el rosa para las niñas, pero en Bélgica, Suiza y parte de Alemania era al revés. De hecho, Eva Heller explica en su libro Psicología del color que en Alemania esta distinción no nace hasta los años 20 y no se generaliza hasta los 70.
En Estados Unidos empieza a asentarse esta diferencia después de la Segunda Guerra Mundial. En 1927 Time publicaba un cuadro que detallaba cuál era la oferta preferente de colores en grandes almacenes estadounidenses, que también recoge Paoletti. Esta tabla refleja que el criterio todavía no estaba claro (aunque se estaba buscando uno). Eso sí, el 60% de los grandes almacenes prefería el rosa para los niños.  


Como decía un gran profesor mío "non hai razón profunda"... el azul para niño y el rosa para niña es algo establecido de forma arbitraria y, al ser algo que nos inculcan desde la infancia, se ve como algo normal sin más. La consecuencia es bastante obvia: los juguetes creados para público femenino llevan el color correspondiente al establecido; al igual que el azul, como su opuesto, va dirigido al público masculino... fomentando así los roles de género. Maletita (rosa) de maquillaje de mi hermana y maletín (azul) de herramientas de mi padre son cuentos que siguen estando en venta. Lo rosa y delicado para ella; lo azul y fuerte para él... basta con ir a una tienda de juguetes y observar el sexismo que aún hoy no ha desaparecido.



Lazo inquietante aparte, cual es la diferencia entre sus rostros? Son bebés gemelos, cada uno lleva una cinta de un color diferente. Y, aun tras haber luchado cuanto he podido contra los prejuicios que pueda tener, instintivamente asocio uno de los bebés con niña y el otro con niño.

La parte buena es que existen empresas (menos mal) que rechazan perpetuar los roles de género en sus anuncios de forma que salen niñes jugando con coches (no sólo niños) y lo mismo con muñecas, donde no ponen sólo a niñas. Por lo que poco a poco vamos experimentando cambios...

Cambios que poco a poco espero que valgan para que más gente abra los ojos y pueda ver que de nada sirve negarse a rechazar los prejuicios que tenemos interiorizados. Como se expone en Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez:
Dadme un prejuicio y moveré el mundo.

miércoles, 20 de enero de 2016

Mi género no se ve, afirmó ella.



Espera un segundo -le dijo, algo cansada-, ahora vuelvo.
Mientras ella, silenciosa y cuidadosa, se cambiaba de ropa, él la esperaba pacientemente en el sillón de la sala de estar, contento de poder por fin saber qué era aquello que ella tantas ganas tenía de contarle. Apenas fueron dos minutos lo que su amiga tardó en volver y ofrecerle una bebida caliente. Ambes estaban cómodes de poder hablar sin que nadie les interrumpiera, creían necesitar estar a solas para conversar. Está bien -comenzó, con voz baja para que no dañase la tranquilidad del ambiente-, me gustaría que hablásemos del género. -A qué te refieres?-le preguntó algo extrañado mientras ella tomaba un sorbo de té. -A los géneros de las personas, entiendes? Hombres, mujeres, y demás géneros...

Mmm... sé que no todo es igual para todas las personas... y bueno, sé que tú, por ejemplo, eres una mujer, por lo que tienes toda la razón si te indignas cuando tus derechos no son reconocidos. -a lo que ella le respondió con una leve sonrisa-Sabía que estarías de acuerdo en que el feminismo es necesario pero... afirmas que soy una mujer, por qué? -Pues... lo sé porque puedo verte. Puedo verte, oírte, tocarte-todo lo comentaba como algo obvio, sin comprender a donde quería llegar ella-. -Esto puede que te suene un tanto absurdo, puede que creas incluso que invento, pero lo cierto es que mi género no se ve-él la miró sin comprender-. Sí, esto que ves, mi cuerpo, y lo que oyes, mi voz, no determinan mi género. Mi aspecto físico es mi expresión de género. El mundo no puede adivinar mi género a no ser que me pregunte por éste. Antaño, feministas usaban expresión de género y género como uno, pero para mí son diferentes. Mi ropa no determina mi género, sino que mi género se encuentra en el interior de mí, no es visible.

-A ver, entiendo que una chica se vista como más cómoda se sienta, y debe luchar, ella y todes, para que podamos hacerlo todes sin prejuicios, porque la ropa es simplemente eso, no? Ropa. Hay quien se esmera en encontrar lo que mejor le siente y hay quien se preocupa menos pero... qué es el género si no puedo verlo? -A ello voy -continuó ella-, por absurdo que suene, el género es y no es. Es algo sobre lo que podemos debatir, de hecho es un término polémico, ya que cuenta con diferentes definiciones dependiendo del punto de vista de cada persona, y también es algo que no podemos tocar, siguiendo como yo concibo el género. Yo te hablo de identidades de género. Esto consiste en que cada persona puede etiquetarse a sí misma si así lo desea, con el término que le haga sentir a gusto. Puede hacerlo, y el género formará parte de ella, o no, y el género puede estar o no. Nacemos y nos imponen géneros manchados de cánones tóxicos... pero eso debe cambiar. Si el género está ahí, usémoslo a nuestro favor, y trataremos de que no sea un problema. Úsalo si así lo deseas para denominar algo que hay en tu interior, o despreocúpate y no lo hagas. Es y no es.


Tras decir aquéllo, decidió guardar silencio. Todo parecía en orden. Lo único que acariciaba el silencio era un bajo pero constante ronroneo. La televisión estaba apagada y oscura, permitiéndoles disfrutar de su mutua compañía. Oscura, al igual que el paisaje que se veía a través de la ventana que llamaba ser dibujado. La chimenea estaba a punto de apagarse, sin embargo, el calor que emitía todavía ayudaba a mantener la temperatura del interior de la casa. Les jóvenes permanecieron acurrucades en el sofá durante unos instantes, pensatives. Sus pensamientos luchaban por romper el silencio de nuevo.